Ganadora Challege FanFic# 9 - Simplemente Sylar
Fanfics, Challenges, Foro April 25th, 2008Con una votación muy reñida, por fin podemos proclamar ganadora del Chall de FanFic ”Simplemente Sylar” a Maat con una fantástica historia titulada “Vibración del alma, el fulgor de una vida apagándose” que no podéis dejar de leer y la podéis encontrar pulsando en ‘Seguir Leyendo’.
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VIBRACIÓN DEL ALMA, EL FULGOR DE UNA VIDA APAGÁNDOSE.
¡¡Qué divertido estar comiendo un helado!! Así, tranquilamente, sus ideas claras y frescas como el propio helado que comía con delectación, degustando poco a poco su sabor, inundando sus papilas gustativas con el intenso aroma del helado y ¿por qué no? también del placer de la caza.
Siguiendo a ese trío de zopencos, que no se enteraban de nada, le hacían gracia… así, como iban, charlando tranquilamente de superhéroes, mallas, salvación de gatos o ir volando de un sitio a otro. Llevaban un rato así Claire y Peter ¡qué ganas les tenía a esos dos! Acabaría teniendo sus poderes a mano, no se le volverían a escapar, pero tendría que planificar lo mejor posible ese encuentro o podría correr serios riesgos. A Peter ya le había matado dos veces y siempre resurgía como una mala hierba ¡qué persona más molesta! Tenía claro que se había hecho con el poder de la animadora y, no solo eso, sino con muchos otros más; sin duda, era el más parecido a él de todos los que tenían alguna habilidad porque disponía, como él mismo, de todo un arsenal de poderes al que recurrir en un momento dado. Le intrigaba y fascinaba el cómo Peter se hacía con las habilidades, sentía una comezón en la punta de los dedos pensando en Peter y en el momento en que averiguaría sin sombra de duda dicho funcionamiento.
Le había impresionado de un modo asombroso la forma de obtención del poder de Ted, todavía no se creía lo que había visto y oído. Sencillamente, Ted se había acercado a él y ese zopenco había comenzado a relucir sin mayor dilación. A brillar imparablemente…. ¿ASÍ se hacía con los poderes Petrelli? ¿solo por cercanía? Ahora comenzaba a comprender su cucarachil modo de sobrevivir, porque era como una cucaracha, como solían decir Chandra y Mohinder, el ser que tenía el potencial de supervivencia más elevado de entre todos los seres vivos del planeta. También en eso se parecía a él, que aun de un modo diferente, también sobrevivía una y otra vez, incluso engañando a Bennet en las instalaciones de Primatech, cuando ralentizó y después detuvo sus constantes vitales para que creyeran que había muerto. Aún se reía de la cara que puso ese medicucho que le había sometido a sus observaciones clínicas: asombro, y después ese punto de puro horror, que era como música vibrando en sus venas, otro alimento más que suponía para él el espanto que provocaba en los demás, cuando comprendían que no había marcha atrás, que ese instante era el último en que serían ellos mismos, antes de perderse en un mar de sangre y desesperación. Era auténtico PODER, en mayúsculas, el que en ese instante la víctima tuviera solo ojos para él, conciencia solo para él, terror solo para él. Vibración del alma, el fulgor de una vida apagándose, ojos empañados, boca suspirando por última vez. Vida, vida, vida para él. Siempre vida, en su muerte… pues su muerte le reanimaba a él, el súmum de la creación, que así estaba más y más cerca de conseguir sus objetivos.
Ahora tenía que terminar de planificar sus próximos pasos, tenía que ser cuidadoso si pretendía que el F.B.I. ¡¡nada menos!! le creyera un ciudadano modelo en busca de ayudar a las fuerzas del orden. Lo mejor era conseguir el poder de Ted en primer lugar, siempre tenía tiempo de acabar con aquellos otros dos, para lo cual tenía que pensar como separarlos, ya que se parecían a los piojos en una costura, que no se separaban se hiciera lo que se hiciera. Ahora les había seguido hasta una agencia de alquiler de coches y planeaba sus pasos comiéndose su helado, sus pensamientos dulces como la miel…. y, de repente, no sabía cómo, de nuevo Petrelli le había sorprendido. Se paró súbitamente, mientras giraba sobre sus pies, mirando a su alrededor buscando, buscando ¿qué? A su lado, Claire y Ted se habían detenido y le miraban expectantes. Y claramente, le oyó decir que Sylar estaba allí ¿CÓMO? ¿Cómo podía haberse dado cuenta? ¿También escuchaba pensamientos ajenos? ¿Habría algún límite a las habilidades que poseía Peter? ¿a las que poseía él mismo? En ese momento realmente deseaba que Peter tuviera algún límite, era difícil acabar con alguien que podía oír lo que pensabas y hacerse invisible, bien que él disponía de super-oído, pero la otra vez que le atacó fue casi pura chiripa el acertarle con los vidrios rotos. Un leve bum-bum y SUPO donde se hallaba, y apenas un latido más tarde había acabado con él (o eso pensó entonces) … y cuando estuvo más cerca que nunca de conseguir su habilidad latente, hasta que ¡¡Mohinder!! había tenido arrestos suficientes para atacarle.
¡¡Basta!! Dejémonos de recuerdos y volvamos al presente, donde Peter sigue mirando a su alrededor con el temor royéndole por dentro, mientras a su lado una temerosa Claire y un claramente desconcertado Ted miran también sin saber el qué exactamente… Pasaron a un suspiro de él, y de nuevo pensó que Peter podía tener muchos poderes, pero realmente eran un desperdicio en él. No sabía qué hacer con ellos realmente, si PODÍA leer mentes ¿por qué demonios no había reaccionado cuando estuvo cerca? Ese poder sin duda estaría mejor en sus manos, él sí que sabía potenciar las habilidades, él las explotaba al máximo, las mimaba y cuidaba hasta que fluían suavemente por su cuerpo y se expandían al exterior. Él controlaba la fuerza y la medía con cuidado y nada se escapaba a su certero control. Pero ya entraría en el asunto más adelante, ahora tenía que concentrarse en su jugada maestra. Una llamada al F.B.I. y todo solucionado, Ted custodiado y completamente a su merced, separado de Peter y Claire, que podrían querer hacer algo para impedirle acceder al potencial de Ted. Además, SABÍA a quién llamar en concreto, sería divertido hablar cara a cara con ella, desde aquella vez que le había perseguido por media ciudad, astuta agente, aquella Hanson, al percatarse de su presencia hasta el punto de comenzar su persecución. Tomarle el pelo, haciéndose pasar por ciudadano modélico, la ironía que eso suponía le agradaba.
Se dirigió al teléfono público más cercano y, después de meter unas monedas, se puso al habla con la operadora y le pidió el número de teléfono del F.B.I. en Nueva York donde, al pasarle a centralita, reclamó le pusieran con la agente Audrey Hanson comentando que era algo referente al fugado Ted Sprague. A mayor velocidad de la que había visto nunca, la agente Hanson se puso al teléfono y, tras comentarle las novedades, la agente le dijo donde debía quedarse para encontrarse con ella para proceder después a la detención de Sprague.
¿Para qué iba a recordar ese momento glorioso, cuando detuvieron a Ted? ¿Cuándo casi detienen a Peter y a Claire? Eso hubiera sido algo grande, pero le sorprendió –aún sabiendo que Peter tenía aquella habilidad- el que desapareciera y más todavía llevándose consigo en su huida a Claire ¿así que podía hacer desaparecer a otras personas? ¿qué límites tendría aquel poder en concreto? Ardía en deseos de poseerlo, y no veía el momento de tener una nueva confrontación con Peter, no se le volvería a escapar.
Pero ahora debía concentrarse en su objetivo primigenio: Ted. Lo tenía donde quería, separado de los otros, completamente a su merced. Estaba ciertamente exultante, hacía tiempo que no le salían las cosas tan bien, había tenido tantos tropiezos últimamente…. durante un fugaz momento, recordó a su madre … pero, firmemente, apartó aquel recuerdo de su mente, así como el recuerdo de aquel japonés que se le escapó por los pelos… era mejor recordar el dulce momento de la muerte del pintor, dulzura que volvería a probar esta noche. De hecho, dentro de poco. El seguimiento del furgón federal no era nada complicado, pero tan solo debía buscar un lugar lo suficientemente vació en el recorrido, para terminar su tarea. Y lo encontró, así que se adelantó los segundos suficientes para plantarse delante.
Satisfacción. Chispazo de emoción. Mano alzada. Parada. Furgón elevándose. Chirrido de motor. Golpe. Ruido de cristales y metales rompiéndose. Furgón acercándose. Brusca detención. Gritos resonando.
La emoción casi le hace ir temblando ¡¡por fin tenía a Ted donde quería!! Abre la puerta con su mente y ahí le tiene, boca abajo y temblando, herido y desconcertado. Le pide ayuda ¿ayuda? ¡¡¡Claro que le va a dar ayuda!!! Va a hacer que todos sus problemas acaben ¿no está acaso harto de esa habilidad? ¿no deseaba no haberla tenido nunca? ÉL, Sylar –ya nunca más Gabriel-, solucionaría el problema sin mayor dilación. Sonriendo con suficiencia, saboreando el horror y la desesperación que inundaban a Ted mientras comprendía que no obtendría ayuda alguna de la persona que tenía enfrente, comenzó la cortar su cabeza. Un sonido como de sierra rechinó en la oscuridad, y los gritos que se convertían en aullidos de dolor… sangre… sangre… espanto… satisfacción… muerte…
Sangre goteando, salpicando después las paredes del furgón, su suelo, el techo, una orgía de sensaciones para Sylar acompañando la visión de esa sangre. Durante un leve instante, la vida aún se agarra a Ted y, mientras le mira con suficiencia, esa última chispa se vela y ya no queda nada. Ahora es el momento del triunfo, ahora se acercará al cadáver y averiguará cómo funciona esa explosiva habilidad. Ha avanzado un paso más hacia su destino. Su ascensión será imparable, él, Sylar, dominará el mundo y nadie podrá contenerle.
Su alma vibrando al compás de la muerte que acababa de provocar, el fulgor de esa vida apagada… fulgor de su alma avivándose. Por siempre.

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