Ganador Fanfic 8#: Four Mounths Later
Fanfics, Challenges, Foro April 10th, 2008Ya tenemos ganador para el Challenge de FanFic Four Mounths Later. El afortunado es el El doctor macizo, con su historia titulada No sólo hubo que salvar a la animadora, que podéis leer a continuación pulsando sobre ’seguir leyendo’.
Para leer las entradas que se presentaron al challenge tenéis que visitar este enlace del foro.
Muchas gracias a mijmio también por su participación y a los jueces por su trabajo. Esperamos que a partir de ahora cada vez seáis más los que tomen parte en estos Challenges.
No sólo hubo que salvar a la animadora-Molly, tenemos que irnos de aquí, los médicos tienen que atender al señor Parkman- le dijo Mohinder a la desconsolada niña.
-Es mi héroe, –contestaba mientras se alejaba la ambulancia- él es mi héroe.
Niki acompañó a su esposo a otra ambulancia:
-¿Qué le ha pasado?- preguntó uno de los médicos que fue a atender a DL.
-Me han disparado… Pero no se preocupe, estoy bien.
Se tambaleó un poco, pero enseguida le tumbaron en una camilla.
-¿Cómo se llama?- volvió a preguntar.
-DL, DL Hawkins- contestó Niki mientras lo montaban.
-Señora, nos lo tendremos que llevar al hospital. Ha perdido mucha sangre. En cuanto lleguemos, le mandaremos al quirófano, creemos que ha debido tocar algo importante.
-Mamá –preguntó Micah - ¿se pondrá bien papá?
Niki no pudo decir nada.
Claire y su padre se alejaban en el coche al hotel en el que se hospedaba el resto de la familia tras la explosión de su casa en Odessa. La animadora tenía una presión en el pecho que no la dejaba respirar. Las imágenes atacaban su cabeza sin piedad. Ella empuñando una pistola a punto de matar a la persona que la salvó una vez… Peter a puntos de explotar… Nathan llevándoselo al cielo… Y la gran explosión.
-Papá…
-Dime, osito Claire.
-¿Qué crees que les habrá pasado a Peter y a Nathan?
-Han salvado la vida a toda la ciudad.
-Eso ya lo sé, no es la respuesta que quiero.
-Te entiendo, pero es que yo no la tengo. Lo que tengo es otra pregunta: ¿Por qué no te fuiste con tu abuela de la ciudad?
-No podía abandonar a la ciudad. Somos héroes. Teníamos que salvar el mundo, lo hemos hecho.
— 20 minutos antes —
-Nathan, ¡suéltame!
-No pienso hacerlo, y lo sabes.
-Yo soy el que voy a explotar, ¡tú no! Este es mi destino
-Esa es una palabra que no conozco y que no pienso aprender.
La piel de Nathan comenzaba a ser una cuna de ampollas y quemaduras graves. La cabeza de Peter, que luchaba por dominar y contener toda la energía que manaba de su cuerpo se debilitaba, no aguantaría mucho más.
-¡No puedo más!
El chico atrajo a Sylar a su cabeza, su poder, telekinesia. Lanzó a Nathan lo más lejos que pudo. Centró su capacidad en salvar a su hermano, el que siempre le salvaba a él.
-¡Peter! ¡NOOOOOO!
Sylar seguía en su cabeza, y no solo le proporcionaba su telekinesia, sino su radiactividad. Explotó.
La oscuridad de la noche se vio interrumpida por la luz y la energía que Peter emanó. Cinco segundos después, todo había pasado.
— Ahora —
Meditabunda y con la vista clavada en el mar que cruzaban sobre un puente, Claire esperaba alguna señal. No sabía de que, sólo esperaba.
-Peter Petrelli…Copia los poderes sólo con verlos o sentirlos cerca. Tú has estado muy cerca de él.
-Papá, sé que se puede regenerar como yo. Es prácticamente imposible matarle… No puede morir.
-He visto muchos casos de gente con poderes, a veces fallan.
-No me consigues animar.
-Pero al menos has despegado la frente de la condenada ventanilla.
De pronto, algo cayó al mar. No parecía un objeto, sino una persona. Había caído desde mucha altura.
-¡Es él! ¡Nathan!
Noah frenó sin saber qué decía si hija. Solo detuvo el coche para calmarla, pero antes de que reaccionara Claire ya estaba a punto de saltar al mar.
-¡¡Claire!!
Estaba sumergida. Había saltado desde un puente, una acción casi suicida. Las aguas estaban oscuras. No veía a Nathan por ningún lado. Sus pulmones no daban más de sí y tuvo que subir a la superficie para coger agua. Se ocultó bajo el puente para que su padre no la obligara a subir.
Y volvió a bucear. Iba hacia abajo, por si el cuerpo de su bio-papá estaba hundido. Y se encontraba en lo cierto. La silueta del político descendía cada vez más. Tenía los brazos estirados y Claire pudo agarrarle de los dedos. Cuando ambos pudieron sentir el aire de la fría noche, respiraron todo lo que pudieron. Nathan no estaba inconsciente, sólo un poco atontado por haber estado ese pequeño rato bajo el agua. Trabajosamente, llegaron a la orilla.
-¿Estoy…?
No pudo terminar la frase, su hija le interrumpió:
-Más vivo que nunca. Nos has salvado a todos.
Le dio un abrazo y se pidieron perdón mutuamente por las cosas que se dijeron haría unas horas.
Mientras tanto, en la sala de espera del hospital, Niki, Mohinder, Molly y Micah esperaban impacientes a que los médicos les informaran. La niña, cada cinco minutos, se aseguraba de que Matt estaba en el quirófano, tenía mucho miedo a no poder encontrarle.
Por fin, un cirujano salió del ascensor y se dirigió a ellos:
-¿Familiares de Matthew Parkman?
Molly rompió a llorar. El médico se creyó que le daba miedo su presencia, pero Mohinder, en cambio, la entendió perfectamente. Las lágrimas de la chiquilla eran afilados cuchillos que desfilaban por la piel de los presente.
-Su…- comenzó, pero se frenó al no saber la relación entre Matt y Mohinder, al que se refería en aquel momento.
-No ha sobrevivido, ¿verdad?
-Hicimos todo lo que…
Pasó de él. Altanero, cogió la puerta y se marchó. Dejó a Molly con los Sanders, pero sabían que volvería. Niki, por no interrumpir la escena y parecer egoísta, se mordía las palabras para evitar preguntar por DL. No aguantó más:
-Oiga, doctor, ¿sabe algo de mi marido? Es Daniel Hawkins
-Estamos aún operando. Hemos extraído la bala, pero ha perdido mucha sangre y…
-¿No nos va a decir algo más que no haya dicho un paramédico?
Ese arrebato le salió desde lo más profundo de su ser. ¿Jessica? No, no era ella. Quería gritar, partirle la cara. Sus más fieros instintos y la rabia contenida por la duda de no saber si su marido estaba muriéndose o no ya no eran parte de su alter-ego.
-Hacemos lo que podemos- repitió el cirujano
Cogió a Micah y a Molly y se dio media vuelta, pisando por donde lo hizo Mohinder. Indignado, el hombre agarro a Niki por el brazo antes de que se alejara más.
-¿Ustedes son los que han estado en el altercado del Kirby Plaza?
Cuando la madre se separó del médico, se fijó en la chapita: Jack Linderman.
Noah le dio un par de mantas a Claire y a Nathan que tenía en el maletero del coche. Este último tenía unas pocas quemaduras leves en las manos y los brazos, de tener agarrado a Peter.
-No sé donde estará- dijo Nathan preocupado.
-Ya se lo he dicho a mi hija, pero te lo repito, Petrelli: Tiene el poder de Claire. Y he tenido una idea.
Se fue dirección al coche, para volver a ponerse en marcha.
-¿A dónde vas?- preguntó extrañada Claire.
-A buscar a Molly Walker. Una niña con el poder de encontrar a la gente.
Nathan y su hija se montaron también. Podría ser la posibilidad de encontrar a Peter, pero… Antes tendrían que encontrar a la niña.
-Bennet, ¿sabes donde está?
-Con Matt Parkman.
-¿Al que dispararon?
-El mismo.
-Sí, somos nosotros- respondió Niki de manera muy áspera.
-Creo que podré hacer algo por su marido.
-¿Mandar una pandilla de mafiosos a sus cirujanos para que se esmeren?
-Hay una serie de personas con poderes, y ustedes son parte de ellos. Yo también, puedo hacer cosas… Cosas que nadie más puede, excepto mi tío.
-¿Qué?
-Si me promete, me jura por sus hijos…
-Sólo el chico es hijo mío.
-Ah, vale, perdóneme. Si me da su palabra de que no le va a contar a nadie lo que voy a hacerle a su marido.
Sólo asintió con la cabeza y la llevó a los vestuarios del hospital. La proporcionó un uniforme de médico esterilizado.
-¿Para qué es todo esto?
-Va a entrar a quirófano. Necesito que se haga pasar por médico. No puedo quedarme solo con un paciente, usted será mi equipo.
Atónita, le obedeció. Cinco minutos más tarde entraban en el quirófano número 6. Una decena de cirujanos estaban alrededor del cuerpo de DL.
-Doctores –comenzó a decir Jack-, abandonen la sala, por favor. La doctora Sanders y yo nos ocuparemos del caso. Hemos diagnosticado un pequeño brote de un virus que se contagia por el aire. No queremos bajas.
Ante el discurso, los demás no supieron que decir. Salieron del quirófano y dejaron solos a Niki y al doctor Linderman.
-Bennet, ¿a dónde vamos?
-Al hospital. Se llevaron en ambulancia a Matt, me imagino que Mohinder y la niña estarán con él.
El trayecto restante se les hizo corto. Nathan, en el asiento de atrás, se dedicaba a hacer funcionar su móvil lleno de agua. Claire, miraba el horizonte, por el que empezaba a asomar un débil rayo de sol. Y Noah, conducía concentrado en lo que diría si no conseguía encontrarla. Llegaron al hospital y bajaron del coche:
-Será mejor que nos dividamos- dijo el político –dentro de media hora, aquí mismo.
Claire corría y corría. De sala de espera en sala de espera, no perdía la esperanza de encontrar a la niña que vio hacía poco en el Kirby Plaza. Su Peter, su salvador. Encontrarle estaba en manos de una niña. Cuando terminó de rastrear la quinta planta, esperó al ascensor. Y esperó, esperó y se cansó de esperar. Decidió irse por las escaleras, era bajar una planta, no tardaría mucho. Iba con prisa, todo el tiempo que tuviera a su favor era un punto más para salvar a Peter. Salva a la animadora, salva al mundo. Salva al héroe de la animadora, salva el mundo de la animadora. Su distracción la hizo perder tiempo, y junto a él, equilibrio. Tropezó con sus propios pies y cayó escaleras abajo. Por un momento, se quedó inconsciente.
Cuando se quedaron solos en el quirófano, Jack se empezó a quitar los guantes.
-¿Qué haces?- preguntó Niki molesta por las pocas respuestas que tenía.
-Salvar vidas.
Quitó los retractores del tórax abierto de par en par de DL, le sacó los respiradores de la garganta y todos los cables que le conectaban al electrocardiograma. Posó sus manos en él, y su pecho se comenzó a cerrar. No dejaba ni cicatriz, ni nada que hiciera saber que le habían estado operando.
-Mi tío, tiene ese poder. Mi madre también y, como ves, yo también. Que sepa, los poderes no tienen porqué ser hereditarios, y mucho menos que se herede el mismo poder. ¿Cuál tienes tú?
-Fuerza…Sobrehumana.
Le costaba articular bien las palabras mientras veía a su marido abrir los ojos después de que casi se iba al otro lado para siempre…
-¿Él también tiene poderes?
-Atraviesa cosas. Y mi hijo, habla con las máquinas.
-Interesante…
DL puso los pies en el suelo. Estaba un poco desorientado.
-¿Niki?
Con lentos pasos, fue cortando la distancia entre la mesa y su posición. Una lágrima recorre la mejilla de la chica mientras va cruzando el quirófano. DL por fin se puso en pie. Limpió la lágrima de su amada y acarició su cara lentamente. Lo había conseguido, había sobrevivido. La sensación de poder tocarle… Sentir que estaba con ella. Ya lo era todo.
Cuando Claire volvió en sí, había dos niños justo delante de sus narices. Se sobresaltó al ver las dos siluetas infantiles tan cerca de ella. Las reconoció de inmediato.
-¿Cuánto tiempo llevo desmayada?
-Unos pocos segundos- contestó Micah.
-¿Tú eres Molly? ¿Molly Walker?
-Sí, soy yo. Tu eres la chica que estaba con el hombre que explotó, ¿no?
-Te estaba buscando. ¿Puedes buscarme a alguien?
Molly no sabía por qué conocía la existencia de su poder. No pudo negarle el favor. Si tenía ese don, sería para usarlo en ese momento.
-¿Tienes una foto suya?
-Es el hombre bomba. Necesito saber donde está para poder ayudarle.
Cerró los ojos y se concentró en visualizar la escena. Un chico que desprendía luz, la rubia delante de él. En hombre que cayó del cielo y luego se lo llevó a explotar entre las nubes. Lo tenía:
-Aquí.
-¿Dónde es Aquí?
-En el hospital, ¡está aquí!
La puerta de la escalera se abrió. Un chico de unos veintitantos, moreno y despeinado cruzó el umbral y vio a Claire.
-Te estaba buscando- dijo Peter Petrelli con una sonrisa en la boca
Acabó el tramo de escaleras que le quedaban por bajar y se colgó del cuello de su tío. Lo abrazó, durante casi un minuto. Un minuto durante el cual los miedos de la animadora desaparecieron. Todo había salido bien.

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